Sobre la hora, Uruguay se quedó con el triunfo ante Egipto en su debut

Al equipo del Maestro Tabárez le costó mucho imponerse frente al conjunto africano, que tuvo a Salah, su figura, en el banco. Terminó imponiéndose a los 89 minutos con un cabezazo de Giménez.

Un uruguayo terco que va igual. Un uruguayo que regaló todo el primer tiempo pero que se dio cuenta de que debía reaccionar y fue. Mal, pero fue. Un uruguayo que no podía con su alma cuando veía que uno de los mejores definidores de su historia como Luis Suárez, no mordía ni una de las que tenía. Un uruguayo que, obstinado hasta la médula, lo siguió buscando.

De puro cabeza dura, cuando el arquero era una pirámide tapando todo, un uruguayo siguió creyendo. Un uruguayo saltó lo que no había saltado nadie y reventó la red cuando el empate tenía un gusto a mate demasiado amargo. Triunfazo por lo sufrido de Uruguay sobre Egipto. Su terquedad y la cabeza de José Giménez para un 1-0 que dejó dudas pero también tres puntos.

Lo bueno para la Celeste es que, en función de los indicios recogidos en esta primera fecha del Grupo A, no debería tener problemas para imponerse a Arabia Saudita, el miércoles 20. Y eso lo dejaría a tiro de los octavos de final (o ya clasificado si Rusia, un día antes, vence a Egipto). Entonces, en ese partido debería revisar todo lo malo de este debut, en el que pecó por exceso y por defecto: a Uruguay le faltaron velocidad, amplitud para abrir a una defensa muy cerrada, pase entre las líneas y lucidez para proyectar a volantes o laterales al espacio, un recurso apto para quebrar rivales agrupados en los últimos metros. Y le sobraron traslado lento e imprecisión, extraño, en uno de los mejores delanteros del mundo como Luis Suárez.

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