Sabadini: Mi función es investigar delitos, no cuidar la gobernabilidad

El fiscal federal de Resistencia habló de su desempeño en la Justicia y las repercusiones en la sociedad por casos que provocaron conmoción en la esfera provincial y política, conocidos como Lavado I, II, III y IV. Calificó de erróneas las interpretaciones de algunos sectores afectados, sobre la labor de la Justicia, que descalifican su proceder, a la vez de aclarar que no posee aspiraciones políticas.

Entrevista: Andrea Guardia Mendonça – Textos: Gustavo Adolfo Ríos 

Las distintas interpretaciones sobre la prisión preventiva y la finalidad de los organismos de contralor fueron óbice de la opinión del fiscal, quien aseguró que «es muy difícil que sienta temor por algo», aclarando que posee plena convicción de su accionar.

Aseguró que la condena social es más rápida que la eventual condena del proceso penal, pero que forma parte de un proceso lógico que dista del trámite procesal por su complejidad. Sobre la notoriedad y trascendencia que adquirió su figura como resultado de su desempeño profesional aseguró que espera haber aportado algo significativo, a la vez que aclaró que en lo personal lo tiene sin cuidado el mundo de los culebrones o del chisme. «No voy por la vida actuando, pensando en que todos piensen bien de mí», aseguró. –

Recientemente cumplió siete años a cargo de la Fiscalía Federal. ¿Considera que cambió la  perspectiva que la ciudadanía tiene de la Justicia Federal, desde hace algún tiempo?.-Sí, voy a hablar desde una perspectiva personal y desde 2011 que es el año en que juré como fiscal, al mes me tocó el caso Tatiana: por añadidura me tocaron casos de una gran exposición pública y, si es que se puede decir, un gran impacto. Luego mi carrera me llevó a tener alguna vinculación con lo que fue la unidad fiscal Amia, oportunidad en la que tuve que renunciar a una beca para poder sumarme al equipo, y a los meses tuve que volverme a Resistencia. Tanto el formar parte como la salida también causaron una cierta exposición pública. Este año estas dos o tres causas o cuatro que estamos transitando, indefectiblemente iba a tener una exposición pública, atento a los actores o a los individuos que forman parte de la causa. Así que en cierta medida, voluntaria e involuntariamente siempre hemos tenido una exposición con estas causas como ejemplo. En lo que respecta al ámbito de la Justicia Federal y las repercusiones en términos políticos-provinciales, circunstancialmente estamos investigando lavado de dinero, el fiel ejemplo de cómo hay una cuota desde la órbita de la Justicia Federal y la discusión que se suscitó con la Justicia provincial denotan que en cierta medida, atento a los delitos precedentes que se investigan, confirman que la Justicia Federal es la que debe investigar estos delitos. Con esos parámetros las investigaciones siguen y vamos a seguir investigando.-

Existen organismos de contralor en la provincia. ¿Considera que determinados casos no deberían estar en manos de la Justicia Federal actualmente, si estos organismos de contralor hubieran actuado en el momento oportuno?-Sí, los organismos de contralor cumplen con una función como es la prevención. Personalmente no quiero emitir ningún tipo de juicio de valor de por qué esto no ha sido detectado y neutralizado anteriormente, porque no formo parte. No conozco la lógica de estos organismos de control y solamente me voy a referir a la función que tenemos  que tenemos los fiscales. Cada uno evaluará qué competencia le va a tocar en términos de prevención. Pero sin lugar a dudas que los organismos de control cumplen con una tarea que es detectar estas maniobras y sobre todo denunciarlas. Porque además hay que tener en cuenta que se trata de funcionarios públicos. Desconozco el cúmulo de tareas y quiénes son los integrantes de los organismos de control, en tanto y en cuanto nosotros no detectemos que hayan formado parte de un circuito o una conducta que nosotros estamos investigando.
«No puedo condenar por dichos de un arrepentido si no están corroborados»
-¿La figura del arrepentido, tiene una doble vara?-Primero es necesario ver si es prueba o un indicio. Yo no puedo condenar con una prueba de un arrepentido. Sus dichos deben estar corroborados por elementos objetivos que nos indiquen que «fulano» tiene razón y eso estará atado a un trámite relacionado a la complejidad del proceso. -¿Cree que marcó un precedente, con su investigación, un antes y un después en el control de la cosa pública, en particular con su trabajo en este año?  -Soy muy pesimista en ese aspecto, porque hemos tenido un antecedente muy fuerte que el manipulite italiano, que marcó a un grupo de jueces y de fiscales que dijeron: vamos a investigar corrupción funcionarial y también a  la mafia. Se llevaron juicios multitudinarios,  fueron presos, pero después tuvimos  un Silvio Berlusconi y todo lo que trajo aparejado al gobierno italiano en materia de corrupción. Entonces creo que tiene que ser una tarea constante la de la Justicia, pero me permito ser pesimista.-¿Qué reflexión dejaría Sabadini al pueblo del Chaco?-Creo que lo importante es la participación ciudadana. Ver hoy y dejar asentado un discurso antipolítico, me parece un error garrafal. Algunos discursos antipolítica que nos llevaron a un Bolsonaro, que todavía no vemos lo que está por hacer, pero sí existe un presentimiento al menos desde un punto de vista de argumentación o discursivo. Creo que el principal error es ver a la política como un problema. La política tiene que seguir siendo la solución. Discutir o participar ciudadanamente, sentado en un sofá o frente a una computadora criticando por la redes sociales, eso es insuficiente. Discutir la financiación de los partidos políticos es una discusión que nadie la quiere hacer y es funcional a cualquier partido político. No con esto quiero decir que todos tienen que salir con cacerolas o quemar la Casa de Gobierno, sino que hablo de la participación de la discusión.

«No tengo aspiraciones políticas»
-Tuvo la posibilidad de ser juez y decidió quedarse en la Fiscalía. Me imagino que también habrá existido alguna propuesta para que se vuelque a la política.¿ Su ámbito sigue siendo la Fiscalía, es lo que  le gusta?-Siento vocación por lo que hago. Por otra parte creo que todas las personas somos políticas. Lo que siento sí es que hay un grupo de personas que no es consciente de que forma parte de la política. Sigo sosteniendo que la política es una parte de la solución y si bien respeto las aspiraciones, yo no las tengo, porque sigo siendo pesimista porque solamente el que puede y tiene dinero puede formar parte de ciertas estructuras. Es muy difícil hacer política hoy sin dinero.-¿La opinión de la prensa o de la gente influye en determinadas causas?-La condena social es mucho más rápida que la eventual condena del proceso penal. Eso forma parte de la sistemática de los medios de comunicación  como formadores de la opinión pública. Meterme en eso sería como bastante temerario. Es una lógica bastante diferente a la nuestra que tiene un trámite una burocracia, tiene un plazo y tiene una complejidad. Las complejidades o las posibles irritaciones dentro de un sistema de medios de comunicación es muy diferente al de un sistema judicial.-Habló de causas Lavado I, Lavado II, Lavado III, Lavado IV; ¿algunas de estas causas van a llegar a juicio oral el año que viene?-Eso también habría que consultar a la defensa en el caso de posibles resoluciones que sean adversas a los intereses de sus defendidos, como también en su caso si llegara a ocurrir en esta fiscalía, teniendo en cuenta si hay resoluciones o fallos que son adversos a los intereses de la Fiscalía. Existen etapas recursivas, habría que consultar a la Cámara de Apelaciones si se llegara a una apelación en oposición a un eventual procesamiento. Por ejemplo, la causa Amia tiene más de 20 años. Hay determinadas complejidades y es difícil trazar algún plazo. Por ejemplo cuando veo que existe un plazo reducido para un sistema acusatorio, imagino una causa Amia en ese sistema legal y procesal y me parece muy difícil.-¿Qué fue lo que más le dolió este año, algún hecho que lo haya marcado?-Son dos caras de una misma moneda. El dolor y la satisfacción porque la gente apoya la gestión, pero dolor y tristeza porque se tiene que llegar a esto. Tengo la satisfacción de que la gente apoye lo que se está haciendo. 

«¿Por qué no pensar que la Justicia está haciendo su trabajo?»
-¿Considera que la ciudadanía ve actualmente con otros ojos a la Justicia Federal?-Eso sería inmiscuirnos en una subjetividad que es muy difícil conocer. Sí, obviamente uno observa, en las redes sociales, que hay personas que están bastante ofuscadas en contra de este tipo de maniobras. Como también hay gente que piensa que esto forma parte de una maniobra o que hay un mago que tiene los hilos de la Justicia Federal y de la provincial. Hay un sector que piensa que estas causas tienen una mano negra política. Lo cual también habla de la inmadurez de nuestro sistema y de nuestro estado de derecho en el cual el límite de los tres poderes es difuso. ¿Por qué no pensar que la Justicia está haciendo su trabajo? Por ejemplo, en Brasil, tanto el sistema de selección de jueces como el de las investigaciones, la política no tiene ningún tipo de influencia y lo demuestran las causas que se están investigando como Lava Jato y otras, lo cual habla de la madurez del estado de derecho y sobre todo de un sistema republicano. La primera impresión es que hay alguien detrás de esto y no que la Justicia está haciendo bien su trabajo.-Sintió en algún momento, algún tipo de temor en continuar investigando, porque podría en cierta manera afectar la gobernabilidad de la provincia la marcha de las investigaciones. –

Es muy difícil que sienta temor por algo. Lo que tengo es la plena convicción de lo que hago. Nunca me puse a pensar si podría afectar la gobernabilidad porque no es mi función. Yo como fiscal lo que debo pedir es que se investiguen delitos. Luego la impresión, la imagen o lectura de la repercusión política no me incumbe a mí. Yo no formo parte de ningún tipo de partido político o tengo que ser garante de la gobernabilidad. Garante de la gobernabilidad tienen que ser los actores políticos. -¿Es una materia pendiente de todos los Estados ocuparse del estado en que se encuentran las cárceles?-Es una discusión que tiene décadas, ni siquiera años. Ahora es mucho más visible por ciertas cualidades o características de quienes comienzan a formar parte de la población carcelaria. Esto es un problema que tiene décadas, incluso no es un problema argentino, es un tema que me atrevería a decir que es de toda Latinoamérica y sobre todo de los presos sin condena. Si vemos que vemos que el trabajo que debe hacerse no es solamente del sistema penitenciario porque es la consecuencia. Es la punta del iceberg. Tiene que ver incluso con lo que se denomina con los procesos de criminalización primaria, es decir quienes ingresan desde la judicialización de las causas. Cuando por ejemplo uno plantea un sistema acusatorio donde las riendas del proceso las lleva el fiscal controladas por juez, donde a ese fiscal le damos herramientas, como por ejemplo criterios de oportunidad, que son herramientas que se le da al fiscal para que pueda decir: esta causa no tiene relevancia social o cierta dañosidad social, entonces probemos con la mediación, para después abocarnos a las verdaderas causas. Esos permitirá dejar de llenar de mulas las cárceles. Es un tema que no sólo viene atado al sistema penitenciario, sino que viene atado a todo un sistema, un poco más integral:  proceso penal, proceso de criminalización secundaria. –

¿Cómo tomó su familia la exposición a la que actualmente está expuesto?-Mi familia sabe perfectamente a lo que me dedico. En lo personal, y eso tiene que ver con el mundo de los culebrones o del chisme que es un problema del otro y no mío. Es una percepción que tiene otro de mí. No es como yo percibo el mundo, sino cómo otro percibe el mundo, lo cual ya es algo incontrolable y segundo ya no es un problema mío y es algo que lo vengo manejando incluso antes de ser fiscal con cuestiones mundanas. Psicológicamente creo al menos tenerlo, al menos estabilizado. No voy por la vida actuando, pensando en que todos piensen bien de mí. No lo necesito, primero, porque no soy político y segundo porque en cierta medida trato de ser coherente o lo intento.-

¿Conociendo de las necesidades que hoy existen, en determinados sectores de la población, como ser la falta de viviendas, de luz, de agua, desnutrición e investigar causas de dineros que no llegaron a donde deberían haber llegado, lo afectan de alguna manera como persona? -Es imposible quitarme la capa de fiscal para opinar de esto, porque nosotros siempre llegamos tarde, porque sistemáticamente, y  ya lo dijo un penalista alemán, que el derecho penal siempre llega tarde. Nosotros lo que hacemos es investigar delitos encuadrarlos en la ley  penal, en una conducta delictiva determinada y cuando el hecho ya se produjo o el daño se produjo. Es decir acá las casas no se hicieron, el dinero dónde está.

¿Se gastó el dinero? Ya ese dinero no vale lo que vale ahora. Nosotros si pensamos que la Justicia es la solución a todos los temas. Estamos mal. El derecho penal o la justicia penal es el reflejo de la sociedad, es cierto. Académicamente hay un sector que lo defiende. Ahora la solución para los problemas sociales no lo es. Allí volvemos a los organismos de control. Nosotros siempre llegamos cuando el vaso está roto.-Si en un momento se determina que en todas estas causas, las personas involucradas no cometieron el delito de lavado de dinero.

¿Considera que algún juez podría dictar la falta de mérito y dejarlos libre?-Nosotros no resolvemos condenas. Quizás si en el curso de la investigación vemos que no hay elementos, existen elementos como la falta de mérito, quizás un paso previo al sobreseimiento o el sobreseimiento. Yo no necesito tener la certeza de que un delito se cometió. Nosotros lo que hacemos es abrir una investigación para que eso sea debatido en el núcleo. Lo más importante por ello es el debate oral y público. Si en ese debate ocurre lo que me plantean los jueces o el fiscal se puede abstener de acusar en su posible interpretación de los hechos.-

¿No hay un plazo para las detenciones sin una condena?-Sí, dos años prorrogables, pero en eso no sólo hay que tener en cuenta el plazo, sino si es razonable, en tanto y en cuanto existan riesgos procesables, si hay peligro de fuga o de entorpecimiento.-Desde los investigados también hubo ciertos manoseos o ciertos cuestionamientos.

¿Advirtió algo de eso?-Yo lo que estoy viendo es que parte de la defensa se manejaron desde el ataque jurídico, que me parecen loables, porque a uno lo lleva a responderle siempre desde el marco del derecho. También existen otros defensores que recurren al ataque, o la denunciología de quienes investigan. Estamos viendo algo acá, también en Corrientes y no sólo en términos penales, sino que administrativos, de la Procuración General, creo que ya tengo cinco o seis denuncias. Lo cual salir a responder eso es algo que va más allá del derecho y es algo que a mí  no me interesa y que si, eventualmente, tengo que asistir a un juicio político, tengo las herramientas suficientes. Lo que va más allá del derecho no sólo no me interesa, sino que no me incumbe.-

Existieron hechos como el allanamiento a Casa de Gobierno. Cuándo tuvo que hacerlo ¿qué le pasó por la cabeza?-Yo no puedo pedir por oficio que me manden la prueba. Hay pruebas que las  tengo que ir a buscar yo. Entonces existen otras herramientas como el allanamiento que trato de darlo en el marco de la investigación. Podrá sonar temerario o frío, yo lo veo en el marco de una medida judicial que está en la ley y que no la inventé yo y que tiene sus razones.

«La relación de los fiscales con los jueces suele ser compleja»
– ¿Cómo definiría su relación profesional con la jueza federal Zunilda Niremperger, sobre la que incluso se planteó de que están peleados?-La relación en general de los fiscales  con los jueces suele ser a veces bastante compleja. Porque muchas veces hay coincidencias y diferencias. El desafío es no llevarlo a un plano personal. Así como la jueza ha tomado algunas definiciones que incluso fueron más allá de lo solicitado por la fiscalía, nosotros hemos felicitado actitudes de la misma y también hemos marcado diferencias en el plano judicial y jurídico. También es cierto que yo tengo una libertad que quizás ella no tiene. Si algún periodista me pregunta qué opino, digo opino esto y es muy difícil que la jueza salga a responder eso porque ella está limitada por la función de imparcialidad que debe guardar. -El Ministerio de Seguridad fue muy activo con el tema del narcotráfico en todo el país.

¿En la provincia se notó eso?-Siempre el desafío fue ir un poco más arriba e ir a la cabeza de los organizadores. En los últimos años llegamos a la incautación de mucha cantidad, vinculada con un empleado legislativo de la provincia. Todo el tiempo estamos contando con incautaciones de droga. Pero a nosotros no nos sirve incautar drogas y no tener al responsable. Sí nos marca como diagnóstico el problema que hay. Vemos que no sólo se trata de marihuana, sino que también hay cocaína. De todas manera sigo pensando que seguimos siendo un país de paso, más allá de casos de narcomenudeos que los hay en todo en país o porque la droga tiene un precio acá y otro en Europa, seguimos siendo un país de paso.-

¿Le marca un alerta a la Justicia Federal chaqueña lo que ocurre en Corrientes, donde hay un pedido de detención de un juez?-La causa está en Comodoro Py, la verdad es que desconozco el contenido de la misma, sí, obviamente forma parte de un proceso del cual se tiene que descubrir lo que pasó. Los fiscales están trabajando, no sólo los correntinos, sino que también hay una procuradoría y hay un juez. La certeza de lo que ocurrió o no lo marcará el trámite de esa causa. Creo que también hay que mirar las fuerzas de seguridad; tuvimos hace poco una investigación en el marco de irregularidades de un jefe de Gendarmería, no hay que mirar sólo al juez, miremos a las fuerzas de seguridad para que ellas mismas licuen y vayan solucionando algunas irregularidades dentro del marco de su competencia.-El año que viene es un año electoral.

¿Ese calendario lo afecta en las investigaciones que lleva adelante?-A mí el calendario me lo marca el trámite de las causas o la ley.  No puedo pecar de tiempista y este es un planteo bastante lógico. Vamos a suponer que estas causas hubiesen sido investigadas el año entrante, iban a decir que es porque es calendario electoral  y vamos a suponer que estas causas comienzas el día uno posterior a las elecciones, entonces dirían que se está investigando ahora porque están de campaña electoral. Entonces, la lectura que se dé siempre va a tener un tinte electoral o político y en esa lógica no puedo caer. Además, si peco de tiempista incluso puedo estar vulnerando mis funciones como fiscal. Es decir, mi deber es ser como fiscal; podría estar incurriendo en una maniobra delictiva, mínimo un incumplimiento de los deberes de funcionario público. -En estos días presentó un hábeas corpus que sorprendió a muchos sectores de la sociedad, en el cual mostró que sí le preocupa lo que pasa con todos estos detenidos involucrados.

¿Qué lo llevó a eso?-Sí en este caso, del grupo de personas que están siendo investigadas por maniobras de lavado y de corrupción, que el hábeas corpus  haya sido solamente circunstancial, en cuanto a la cualidad. Nosotros venimos trabajando en cuestiones de tratamiento de los reclusos, al menos desde que tengo uso de razón que actúo como fiscal, formo parte de las mesas de diálogo de hábeas corpus colectivo de cualquier interno de la U7, no solamente de ellos. No es que tienen un tratamiento especial y el hábeas corpus no solamente es una herramienta que puede llegar a incidir directa o indirectamente a una posterior libertad. Acá solamente estamos hablando de las condiciones de detención. Detectamos alguna posibles irregularidades manifestadas por los internos en una entrevista que mantuvimos la semana anterior, lo cual el funcionario de la procuración penitenciaria, que también debe velar por el tratamiento de los reclusos, se puede corregir, y la herramienta para corregir estas irregularidades en las condiciones de esta detención es el hábeas corpus. 

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