Monseñor Hugo Barbaro ordenará sacerdote al saenzpeñense Eduardo Javier Villanueva

Este viernes 17 de agosto a las 19, en la Catedral San Roque, Monseñor Hugo Barbaro ordenará sacerdote a Eduardo Javier Villanueva. Oriundo de esta ciudad. Es una gran alegría para la feligresía contar con un nuevo sacerdote.
En breve entrevista, el futuro sacerdote contestó algunas preguntas sobre su  vocación: «En mi camino vocacional Dios puso diferentes personas. En primer lugar mi madre. Con pequeños gestos me inculcó el amor a Jesús, me enseñó que dio su vida por cada uno de nosotros y como era importante amar también mucho a su Madre la Virgen y que es Madre de cada uno de los cristianos. Durante esos años de mi niñez recibí la primera Comunión”.
Javier relata también como unos años se alejó de la vida de fe “Durante mi adolescencia me alejé de la Iglesia. Asumí otros compromisos como más importantes, no tenía tanto tiempo para Dios. Luego de los estudios secundarios inicié el Terciario. Entre las materias me llamaba la atención aquellas que quizás no eran las más importantes para mi carrera, disfrutaba particularmente las relacionadas a la teología, y sobre todo Doctrina Social de la Iglesia”.
Unos años más tarde el futuro sacerdote nos cuenta una experiencia muy fuerte, las cosas de la vida no satisfacían sus sueños de la juventud: “Pasaron los años y, tanto con los estudios, como con algunos proyectos personales, parecía que me faltaba algo más. Hasta sentía un gran vacío interior. Incluso llegué a sentir cierta angustia porque no sabía bien que más hacer.
Fueron esos meses tristes que recordé para de mi infancia y todo lo que había prendido en la catequesis, en particular me llenaba el corazón cuando recordaba a la Virgen y el rol que tuvo en el plan de salvación de Dios. Junto a estos pensamientos recordé que no estaba Confirmado y enseguida inicié un camino de regreso a la Iglesia y de buscar luces divinas para ver que quería Dios para mi vida.
En la Iglesia, Javier descubre una segunda familia y empieza a encontrar respuestas a muchos interrogantes: “Con el pasar de los meses me integré a un grupo de la Iglesia Catedral San Roque, descubrí más sobre Dios y su Iglesia. Disfrutaba de los encuentros semanales donde el catequista, que era un seminarista –ahora rector del Seminario- explicaba todo con mucha claridad.
Inicié a participar más seguido de las misas y a vivir con más frecuencia el sacramento de la Confesión. Tenía una gran sed de Dios y a la vez que la iba saciando viviendo mi fe y llevando una vida más acorde al Evangelio, surgió la inquietud por el sacerdocio. Dios puso en mi camino muy buenos sacerdotes que me escuchaban y veía cuanto hacían por los demás. Como se preocupan por las almas de los fieles y de que manera ayudaban a vivir la Misa y a recibir los sacramentos”.
En ese contexto de vida y fe, algo más despierta en su corazón, el deseo de ser sacerdote: “Luego de un proceso de dialogo tanto con los sacerdotes como con el obispo, inicié la formación para el sacerdocio en 2010. En el transcurso de todos estos años, fui confirmado el llamado de Dios a vida de total consagración y de servicio a los fieles.
Soy consciente de los desafíos que implica ser sacerdote, no niego que a veces tengo cierto temor, pero por otra parte, me anima la promesa de Jesús que siempre me va a acompañar, que Él lleva el timón de la Iglesia y que me invita a ser un instrumento suyo que me va a regalar la gracia para que pueda ayudar a muchos fieles a encontrar sentido a sus vidas, a servirlos con la predicación de la Palabra e impartiendo los sacramentos”.
Javier termina agradeciendo a los seminarios de Resistencia y Tucumán donde recibió la formación al sacerdocio y pide que oraciones para llevar adelante su ministerio. Hoy ya se ocupa de diferentes áreas pastorales y anhela ardientemente seguir acompañando, sobre todo espiritualmente, a cuántos fieles le encomiende la Iglesia.
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