
Durante su primer año de Gobierno, el presidente chileno, el izquierdista Gabriel Boric, no ha lidiado con una sola derecha en la oposición, sino con varias derechas.
El ala extrema la lidera el excandidato presidencial y fundador del Partido Republicano, José Antonio Kast, quien lo superó en la primera vuelta presidencial en 2021, aunque fue derrotado en el balotaje. “Lamentablemente, no encuentro nada positivo en el Gobierno del presidente Boric”, dijo en una entrevista en diciembre.
La otra, a la que los analistas denominan como tradicional, convencional o clásica, ha sido, en general, más abierta al diálogo. Uno de sus representantes principales es el senador y presidente del Partido Unión demócrata Independiente.
El legislador afirmó que esa posición es compartida por la coalición Chile Vamos, que integra junto a Renovación Nacional (RN) -sello al que perteneció el expresidente Sebastián Piñera- y Evolución Política (Evópoli).
Señaló que desde Chile Vamos existió “un diálogo y toda la conversación necesaria respecto a lo que significa la valoración de los derechos humanos, la democracia, la condena a la violencia”.
”Pero para miradas unilaterales, verdades históricas, yo recomendaría al gobierno escuchar las palabras del expresidente Eduardo Frei que dice que sobre esa fecha es muy difícil encontrar un consenso existiendo distintos análisis y mirada”, agregó.
El viernes, Boric entregó el texto del Compromiso de Santiago a Piñera y a los presidentes de los partidos de Chile Vamos, para intentar llegar a un compromiso con todo el espectro político sobre el valor de la democracia a 50 años del golpe.
A la negativa que expuso Macaya se sumó también la del diputado y secretario general de RN, Diego Schalper. ”El presidente Piñera no es el que manda en la coalición”, dijo el parlamentario a la radio Universo. ”Por supuesto, es una persona muy importante, expresidente de la República, que merece todo nuestro respeto, pero yo en lo personal, cuando se conversó sobre este tema, dije que acá no podemos prestarnos para un acuerdo cosmético”, agregó.

El expresidente Sebastián Piñera llamó a que “renovemos nuestro compromiso con la Constitución y las leyes, con el estado de derecho, con el respeto de los derechos humanos en todo tiempo y lugar y circunstancias. También la condena a la violencia que es un verdadero cáncer en nuestro país”.
Consultado respecto a si se sumaría a una declaración conjunta en la conmemoración del golpe de Estado – considerando que la derecha opositora anunció su decisión de restarse-, Piñera expresó que “si hacemos una declaración que signifique renovar nuestro total y absoluto compromiso con la democracia, el respeto a las leyes, el estado de derecho, los derechos humanos y condenar la violencia y un compromiso con buscar caminos para retomar la amistad cívica, esos cuatro compromisos yo los comparto absolutamente”.
El documento propuesto por Boric llama a ir “más allá de las legítimas diferencias” para fijar cuatro compromisos a 50 años del “quiebre violento de la democracia en Chile”.
El primer punto que consigna el texto es cuidar y defender la democracia, respetar la Constitución, las leyes y el Estado de Derecho ante amenazas autoritarias y la intolerancia. Mientras que el segundo es “enfrentar los desafíos de la democracia con más democracia” y el tercero defender el valor y promoción irrestricta de los derechos humanos, reseñó el diario chileno La Tercera.
El cuarto abarca “fortalecer la colaboración entre Estados” a través de un multilateralismo maduro y respetuoso de las diferencias.
En tanto, la expresidenta Michelle Bachelet manifestó preocupación porque el ambiente político “está más bien tóxico” y por lo que definió como “un retroceso” cuando se acerca el quincuagésimo aniversario del golpe de Estado.




