El gobierno de Macri preservó la identidad de los compradores de dólares que forzaron la devaluación

El Gobierno nacional se negó a responder al pedido de informes presentado por el senador Alfredo Luenzo sobre los compradores que adquirieron sumas mayores a los 250 mil dólares entre el 1 de julio y el 31 de agosto, forzando la devaluación que llevó al dólar a tocar su récord de 42 pesos.

El pedido de informes, avalado por el jefe de bloque Miguel Pichetto, solicitaba al Poder Ejecutivo detallar, a través del organismo que corresponda, las transacciones por sumas mayores a 250 mil dólares en las fechas indicadas. Recién esta semana el pedido fue respondido oficialmente a través de una carta de Lucía Aboud, secretaria de Relaciones Políticas y Parlamentarias, negándose a proveer la identidad de las entidades financieras o personas físicas responsables de ese tipo de operaciones.

La respuesta negativa se basa en que desde el oficialismo se considera que las compras de divisas fueron para actividades de rutina, sin ninguna intención de provocar una escalada del tipo de cambio. Sólo en el caso de los Bancos, Aboud identificó operaciones entre las entidades, con el Banco Central o con sus clientes para compras en el extranjero.

Según la funcionaria, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Marcos Peña, “de brindarse información se podría estar revelando estrategias ante una coyuntura específica del mercado de cambios, afectando su nivel de competitividad dentro del sistema y comprometiendo sus intereses o derechos legítimos”.

El pedido del senador Luenzo denunciaba además que en el contexto previo a la corrida cambiaria la plaza financiera local se inundó de dólares que no se volcaron a actividades productivas. En ese sentido, detalló: “En los primeros cinco meses de 2017, por ejemplo, de cada cinco dólares que ingresaron a Argentina cuatro fueron a parar al sector financiero y uno al productivo, según los balances cambiarios del Banco Central: 4.000 millones de dólares frente a 1.071 millones de dólares”.

Según informes del Banco Central, en julio pasado los principales compradores netos fueron personas humanas e inversores no residentes, que se llevaron 3763 de dólares (cinco veces más que lo que se gastó en importación de energía). Luego, en agosto, el Central se desprendió de 2.596 millones de dólares para frenar el derrumbe del peso, pese a lo que la cotización del dólar aumentó un 35%. Un negocio redondo para los que compraron dólares en el primer semestre del año, que gracias a la negativa del oficialismo continuarán con su identidad protegida.

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