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Granja Tres Arroyos: Empresa adeuda Junio, Julio y el aguinaldo, trabajadores recibiben asistencia alimentaria gestionada por UATRE

La critica situacion de la empresa en el orden nacional que llevara a cerrar plantas y despedir trabajadores, ahora golpea a la planta productora ubicada en la zona rural de Hajo Hondo

La crisis que atraviesa el complejo avícola de Granja Tres Arroyos en Presidencia Roque Sáenz Peña continúa agravándose. A los salarios adeudados desde el mes de junio julio y el aguinaldo situación que profundiza la incertidumbre de las 48 familias que dependen laboralmente del establecimiento teniendo en cuenta que comienza el mes de agosto.

El delegado reional de UATRE Chaco, Ángel Herrera, informó que, tras diversas gestiones realizadas por el gremio, se había alcanzado un compromiso con uno de los gerentes nacionales de Granja Tres Arroyos para cancelar, en forma escalonada, los haberes correspondientes al mes de junio y julio.

Según explicó el dirigente sindical, gestiones realizadas ante autoridades del ministerio de desarrollo social provincial de la mano de la senadora nacional Silvana Shneider. tuvieron buen resultado debido a la crítica situación económica que atraviesan los empleados,

En cumplimiento de su tarea gremial y social, Herrera acercó hasta la planta del complejo avícola raciones de alimentos provistas por el gobierno provincial, con el objetivo de garantizar que las familias puedan afrontar las necesidades básicas mientras continúa el conflicto.

La ayuda busca aliviar, aunque sea parcialmente, la delicada situación que viven los operarios, muchos de los cuales llevan varios meses sin percibir sus salarios.

Continúan las gestiones

El dirigente aseguró que el gremio mantendrá abiertas las instancias de negociación para intentar destrabar el conflicto. ademas continua desarrollando dialogo con la empresa SECHEEP para darle plazos a las facturas adeudades por la empresa y que puedan seguir produciendo.

El objetivo inmediato es lograr que la empresa regularice el pago de los salarios adeudados y, paralelamente, obtener garantías respecto de la continuidad de las fuentes laborales.

«Nuestro compromiso es acompañar a los trabajadores hasta que puedan cobrar lo que legítimamente les corresponde y defender cada uno de los puestos de trabajo», sostuvo Angel Herrera.

Una preocupación que trasciende el conflicto salarial

La situación del complejo de Bajo Hondo genera preocupación no solo entre los trabajadores y sus familias, sino también en el sector productivo de la región.

El establecimiento fue concebido como uno de los principales proyectos avícolas del centro chaqueño y llegó a emplear a unas 60 personas entre operarios, técnicos y encargados, convirtiéndose en una importante fuente de empleo para la zona.

Hoy, la falta de respuestas de la empresa y el incumplimiento de los compromisos asumidos incrementan la incertidumbre sobre el futuro del emprendimiento.

Mientras continúan las negociaciones impulsadas por UATRE y otros sectores sindicales, las familias afectadas esperan una solución que les permita recuperar sus ingresos y preservar la continuidad de una actividad que durante años fue considerada estratégica para el desarrollo productivo de Presidencia Roque Sáenz Peña.

 

Mucho más que 48 puestos de trabajo

La situación preocupa porque el establecimiento de Sáenz Peña no fue concebido como una simple granja avícola. El denominado Complejo Bajo Hondo nació como una fuerte inversión destinada a integrar la producción de huevos fértiles dentro de la cadena industrial de Granja Tres Arroyos.

En su etapa de mayor actividad llegó a emplear a unas 60 personas entre técnicos, operarios y encargados, distribuidos en seis núcleos productivos, dos destinados a recría y cuatro a postura.

La producción alcanzaba alrededor de 36.000 huevos fértiles, que posteriormente eran transportados hacia las plantas de incubación que la compañía posee en Entre Ríos.

Precisamente esa logística representó uno de los principales desafíos del emprendimiento. La distancia entre el Chaco y el centro productivo de la empresa elevaba los costos operativos y obligaba a mantener un sistema permanente de transporte especializado.

Una crisis que refleja problemas estructurales

El conflicto también expone las dificultades que enfrentan las grandes inversiones agroindustriales cuando dependen de estructuras productivas distribuidas entre distintas provincias.

La paralización parcial del complejo no solo afecta a los trabajadores directos. También repercute sobre proveedores de alimentos balanceados, transportistas, contratistas rurales, comercios y prestadores de servicios vinculados a la actividad.

En economías regionales como la de Presidencia Roque Sáenz Peña, donde las oportunidades laborales industriales son limitadas, la pérdida de un emprendimiento de estas características tiene un efecto multiplicador que trasciende el ámbito empresarial.

El interrogante de fondo

Más allá del conflicto salarial, comienzan a surgir preguntas sobre el futuro del proyecto.

¿Se trata de una dificultad financiera transitoria o del inicio de un proceso de desinversión?

¿Existe un plan para reactivar plenamente la producción?

¿La empresa mantendrá su presencia en el Chaco o evalúa concentrar nuevamente su actividad en otras provincias?

Hasta el momento, la firma no dio respuestas públicas que permitan despejar esas dudas.

El rol del Estado

La intervención de los sindicatos vuelve a poner sobre la mesa otro debate: el rol que deben asumir el Gobierno provincial y el Ministerio de Trabajo cuando una inversión de estas características entra en crisis.

Si bien se trata de una empresa privada, la continuidad de casi medio centenar de puestos laborales y la preservación de una inversión estratégica justifican la apertura de instancias de conciliación que permitan evitar un desenlace más complejo.

La experiencia demuestra que cuando un establecimiento industrial de gran escala deja de operar, recuperar esa capacidad productiva suele demandar años, aun cuando aparezcan nuevos inversores.

Una señal de alerta

La situación de Granja Tres Arroyos constituye una señal de alerta para el desarrollo productivo del Chaco. No se trata únicamente del reclamo de 48 trabajadores por salarios adeudados, sino de la incertidumbre que rodea a un proyecto que alguna vez fue presentado como símbolo de agregado de valor, generación de empleo y diversificación económica.

Mientras la empresa guarda silencio y los trabajadores esperan cobrar lo que les corresponde, la provincia aporta minimamente con modulos alimentarios a los chaqueños que desempeñan funciones en el establecimiento privado nacional

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